La donación de sangre y médula es un acto solidario, voluntario y totalmente seguro que permite que miles de personas puedan seguir viviendo cada día. La sangre no se puede fabricar, y los hospitales dependen exclusivamente de la generosidad de la sociedad.
Cada donación se separa en distintos componentes (glóbulos rojos, plasma y plaquetas), lo que significa que una sola donación puede ayudar hasta a tres pacientes distintos. Se utiliza en cirugías, tratamientos contra el cáncer, partos complicados, accidentes y enfermedades crónicas.
Donar no solo salva vidas: crea una cadena invisible de solidaridad que conecta a personas que nunca llegarán a conocerse, pero que estarán unidas para siempre.
Es el proceso convencional donde se extraen cerca de quinientos mililitros de sangre completa. Dura unos 10 minutos y permite salvar hasta 3 vidas.
Consiste en la obtención de células madre sanguíneas capaces de regenerar la sangre mediante un proceso de filtrado de sangre periférica o por punción en el hueso de la cadera. Un pequeño gesto que puede curar enfermedades graves como la leucemia.
Se realiza a través de un procedimiento llamado aféresis que separa únicamente las plaquetas y devuelve los demás componentes al donante. Fundamental para pacientes con cáncer y trasplantes.
Cada día se necesitan 650 donaciones para cubrir urgencias, operaciones y tratamientos médicos.
Las donaciones permiten que cirugías complejas y tratamientos oncológicos puedan realizarse con seguridad.
La sangre no puede fabricarse artificialmente, solo puede obtenerse gracias a la solidaridad de las personas.